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martes, 16 de junio de 2015

Genocidio de naciones ancestrales que $hile y Argentina intentan ocultar


Según libro, el exterminio de los selk'nam fue ordenado por el mayor latifundista de Magallanes

El genocidio de indígenas en el sur de Chile que la historia oficial intentó ocultar

por HÉCTOR COSSIO Y TATIANA OLIVEROS 13 agosto 2014
Después de varios años de investigación en La Patagonia chilena y argentina, el historiador español José Luis Alonso Marchante publicó el libro "Menéndez. Rey de la Patagonia", el texto definitivo –según expertos en el tema– sobre la verdad de la extinción de los selk'nam en la Tierra del Fuego, que en rigor se trató de un exterminio ordenado por José Menéndez, el gran latifundista del sur de Chile, sobre cuya familia existen sendos museos en Punta Arenas, y a quien se le atribuye el desarrollo económico de la región.

El año pasado el historiador español José Luis Alonso Marchante encontró en la Biblioteca Nacional de España el texto original deTreinta años en Tierra del Fuego, del misionero salesiano, gran naturalista y expedicionario Alberto de Agostini. Con este libro en sus manos, el historiador comprobó que en las actuales reediciones del texto, incluida la realizada el 2013, faltaban párrafos y no cualquiera. En los textos censurados, el misionero era implacable: la extinción del pueblo selk'nam en la Patagonia chilena y argentina no fue obra de su "ignorante glotonería", "guerra entre tribus" o producto de su "miserable contextura física", como dictó durante muchos años la historia oficial, sino que producto del exterminio y la cacería, ordenada por un solo hombre: José Menéndez, el gran latifundista del extremo sur de Chile.

"Exploradores, estancieros y soldados no tuvieron escrúpulos en descargar sus mauser contra los infelices indios, como si se tratase de fieras o piezas de caza", reza uno de los párrafos censurados (De Agostini, 1929: 244).




Alberto de Agostini junto un selk'nam. Foto: Gentileza Editorial Catalonia



Este hallazgo junto a otros importantes testimonios se encuentran contenidos en el libro Menéndez. Rey de la Patagonia (Editorial Catalonia), recientemente lanzado en Chile y que, según historiadores expertos en La Patagonia, como Osvaldo Bayer, vendría siendo "el libro definitivo sobre la verdad ocurrida en el sur chileno y argentino".

"Hubo dos cosas que me impactaron en la investigación: el genocidio de todo un pueblo (los selk'nam) en pleno Siglo XX y la trágica suerte de los obreros (también masacrados) que trabajan en esas estancias", dice Alonso Marchante, casi al comienzo de la conversación con Cultura + Ciudad, en la que explica sin eufemismos la naturaleza de la responsabilidad criminal de quien fuera también el abuelo de Enrique Campos Menéndez, el escritor favorito de Pinochet y redactor de los bandos militares del Golpe.

La censura

La censura en el texto de De Agostini, explica Alonso Marchante, fue más bien una autocensura que el religioso aplicó a sus libros luego que la Congregación fuera presionada por el poder de Menéndez para cambiar la historia y exculpar de la masacre al más grande latifundista del sur de Chile, quien acumulara una de las más grandes fortunas de América Latina con el comercio lanero.

"Los primeros salesianos no negaban las matanzas, los primeros, como Faganno y De Agostini, fueron gente que estuvieron en el terreno, que levantaron las misiones de la nada, y en sus diarios publicaban cómo se estaban exterminando a los indígenas. Ocurre que después hubo un cambio en la historiografía de los salesianos. Los que vienen después ya están sometidos al poder económico de los Menéndez, entonces ahí se reescribe la historia de la colonización, y ahí sostienen que los indios simplemente desaparecen sin que mediaran los estancieros", explica Alonso.

La motivación por investigar el papel de Menéndez y de sus descendientes en Chile nació casi por casualidad. Un día –cuenta– paseando por el Museo Asturiano en Buenos Aires, encontró un busto de José Ménendez. Nunca había escuchado una palabra de él, pese a que el historiador también es asturiano. En su región natal, Alonso no encontró calle que llevara su nombre, pero sí una escuela –fundada a comienzos del siglo pasado–, que era la forma que tenían los "indianos" (como se conoce a los colonos europeos que viajaron a América) de retribuir a su patria la fortuna alcanzada en sus aventuras.

"Se construyeron más de 350 escuelas en Asturias, en las primeras décadas del siglo XX, y entre ellas está la de José Menéndez en Miranda y que lleva su nombre", cuenta Alonso, remarcando así el punto de partida de una historia marcada por la fortuna, la crueldad y la mentira.

El imperio Menéndez

En la Región de Magallanes, específicamente en Punta Arenas, las mansiones de la familia Menéndez se conservan en forma de museos, dando cuenta –a través de su fastuosidad– de la época dorada de la región magallánica.

En el libro se explica que Menéndez, tras una breve estancia en Cuba, llega a nuestro país en 1868. Al poco tiempo recibe miles de hectáreas como beneficio del gobierno chileno por la colonización en el sur. La idea era traer el desarrollo económico a la zona y establecer reservas indígenas. En esos años Mauricio Braun, otro inmigrante, también había recibido miles de hectáreas, lo mismo que Julius Popper en Argentina.

Alonso Marchante cuenta que, como parte de una gran inversión, las familias Menéndez y Braun se unen a través del matrimonio de sus hijos, y las tierras de Popper, tras una extraña muerte por presunto envenenamiento, son cedidas a Menéndez, convirtiéndose este último en el dueño y señor de toda la Patagonia chilena y argentina a través de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego.




Esquiladores en la estancia "San Gregorio". Foto: Gentileza Editorial Catalonia



El imperio económico, que llegó a sumar bancos y navieras, tuvo su origen el comercio de lana de oveja, que vendían a Inglaterra a cambio de libras esterlinas. En la inserción de la ovejas en la zona y consecuente desplazamiento del guanaco, animal que poblaba esas zonas, se encuentra –según el libro– el origen de una de las matanzas más grandes de indígenas y que contó con todo el poder editorial de esos años para tapar el genocidio.
El exterminio de los selk'nam

"A medida que comenzó a avanzar la frontera ovina, porque toda la riqueza de las dinastías económicas se sustentaba en el ganado de lana", cuenta el historiador, "comenzaron a requerirse cada vez más tierras para terminar instalándose en el territorio selk'nam".

Al instalarse en la zona, se divide el terreno mediante alambradas, y el guanaco –principal sustento alimenticio y de abrigo de los onas– se ve arrinconado hacia tierras más altas.

"Una vez que el guanaco desaparece los Selk'nam empiezan a pasar hambre. Cuando se dan cuenta de la aparición de las ovejas empiezan a alimentarse de este animal y lo entienden como algo absolutamente natural, no saben muy bien cómo han aparecido esas ovejas ahí, ni conocían el concepto de propiedad", explica el historiador.




Grupo de "cazadores de indios" de una de las estancias de Tierra del Fuego (Instituto Patagonia). Foto: Gentileza Editorial Catalonia



"Cuando los Selk'nam empiezan a atacar a las ovejas, José Menéndez da la orden de acabar con ellos. Lo hacen primero disparándoles directamente para exterminarlos, y con las mujeres y niños se produce una cacería. Los van cazando para después ofrecerlos en plazas públicas", cuenta Alonso, quien precisa que todo esto es muy posterior a la exhibición de indígenas como piezas de circo, en lo que se llamó "zoológicos humanos".




Alexander Mc Lennan



La familia Menéndez, especialmente José Menéndez –remarca el historiador–, fueron los instigadores de la matanza. "José Menéndez puso como capataz y como administrador de su estancia a un escocés de nombre Alexander Mc Lennan (El chancho colorado), quien fue el mayor matador de indígenas y reconocido por él mismo. Él recibía órdenes directas de José Menéndez, era su empleado".

En el libro se sostiene que por cada indígena muerto, Menéndez pagaba una libra esterlina, de modo que en la fortuna que alcanzó a tener este escocés podría incluso calcularse la cantidad de indígenas asesinados y que, de acuerdo a las versiones de otros historiadores, podría estimarse en varios cientos, si no miles.

"Cuando se retiró Mc Lennan, José Menéndez le regaló un carísimo reloj en agradecimiento por todos esos servicios", relata.
La historia oficial

"Logré contactarme con un bisnieto de Alexander Mc Lennan, quien me decía que no se puede decir que esté bien matar indios, pero que, gracias a lo que hizo su abuelo y José Menéndez, hoy no hay indígenas en la Tierra del Fuego, así que no hay problemas. Y eso me lo dicen en pleno 2014", recuerda con asombro el historiador.

Durante muchos años, la historia oficial que se contó tuvo como propósito ocultar los crímenes, que fueron incluso celebrados como deporte.




Selk´man en la misión San Rafael. Foto: Gentileza Editorial Catalonia



En 1971, el historiador y descendiente del clan, Armando Braun Menéndez, portavoz de los estancieros, señala que como causa de muerte de los indígenas estaban sus hábitos alimenticios. "Era frecuente observar al lado de los restos de una ballena, los cadáveres de los indígenas que, llegados tarde al festín, habían sido víctimas de su ignorante glotonería" (Braun 1971: 135). Insiste a tal punto en el tema que escribe que "era tan miserable su contextura física que no pudieron soportar ni su propio clima".

Esta absurda conjetura –explica Alonso en su libro– chocó con la respuesta contundente del etnólogo suizo Jean-Christian Spahni, quien señala: "Mis investigaciones alrededor de los habitantes me han demostrado que los genocidios habían existido realmente y que fueron causados justamente por los propietarios de las estancias a los que Armando Braun intenta defender".




Enrique Campos Menéndez



Otro de los herederos de los hacendados, el escritor favorito de Pinochet, Enrique Campos Ménendez, llega incluso a exponer sus dudas sobre un posible canibalismo de los Selk'nam, cuestión que, al momento de sus dichos, ya nadie se atrevía siquiera a mencionar.

La historia oficial de negación del genocidio intenta a tal punto instalarse, que otro de los herederos, Eduardo Braun Menéndez, llega a obligar –se narra en el libro– "al científico Alexander Lipschutz (Premio Nacional de Ciencias 1969) a la eliminación de cualquier referencia a la caza de indígenas, como paso previo para publicar sus ensayos en la revista Ciencia e investigación, que dirigía el nieto de José Menéndez".
La Patagonia trágica

Además del exterminio de los onas, el libro de Alonso toca otro de los temas sensibles en La Patagonia, y que tiene que ver con las matanzas de más de 1.400 obreros chilenos en 1921.

Estos crímenes fueron recogidos en un libro llamado La Patagonia Trágica, publicado en Argentina en 1928 por José María Borrero. En este libro, escrito sin rigurosidad científica, había una denuncia en cada página y al poco tiempo se convirtió en un mito al desaparecer de las librerías. Un segundo texto, presuntamente llamado Orgías de sangre y que, según el mito, narraba los asesinatos de 1921, se convirtió en leyenda tras asegurarse que el manuscrito había sido robado y quemado.




Jornaleros chilenos tomados presos por el Ejército argentino en las huelgas de 1921. Foto: Gentileza Editorial Catalonia



Parte de esa historia fue recogida con seriedad científica por Osvaldo Bayer, quien publicó La Patagonia rebelde, en 1972, un libro testimonial de no ficción que trataba sobre la lucha protagonizada por los trabajadores anarcosindicalistas en rebelión de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, entre 1920 y 1921. Esta historia comenzó como una huelga contra la explotación de los obreros por parte de sus patrones, luego reprimida por el Ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela, enviado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen.

"Se fusilaron a centenares de peones de las estancias, la mayoría de ellos chilenos, pero también asturianos, argentinos, alemanes, italianos. Esas son las dos grandes tragedias de esta historia, creo que esta historia no la podemos ver con una sonrisa porque es una historia trágica, porque desaparecen de manera brutal los pueblos que habitaron por milenios esas tierras y además hay una represión salvaje sobre los peones que trabajaron en las estancias", sostiene Alonso Marchante, de cuyo libro el propio Bayer reconoce que "después de este acopio de pruebas nadie podrá señalar que las versiones críticas que surgieron a medida que se producían los hechos eran exageradas o de pura imaginación".

–¿Como historiador crees que hay responsabilidad del Estado chileno en estas masacres?

–Los peones fueron fusilados por el Ejército argentino, pero la mayoría eran chilenos, y las autoridades chilenas no solamente no levantaron la voz sino que colaboraron con las autoridades argentinas en el silencio. Esto lo demostró Osvaldo Bayer hace ya mucho tiempo, cuando descubrió cómo los propios carabineros chilenos llevaban a los peones a Argentina, en donde el Ejército de ese país los fusiló. Es verdad que estos hechos ocurrieron hace casi un siglo, pero los Estados deben hacer un reconocimiento. En Argentina, en la zona en que ocurrieron los fusilamientos, en cada cuartel en donde hubo un centro de detención hay unas placas que identifican que en ese lugar y en ese cuartel se mató gente. Yo no se qué homenajes han hecho las autoridades chilenas a esos peones.

sábado, 13 de junio de 2015

Canadá reconoce intento de genocidio cultural contra naciones ancestrales.


CANADÁ RECONOCE INTENTO DE GENOCIDIO CULTURAL CONTRA ABORÍGENES.

Ottawa, 29 may (PL) La presidenta de la Corte Suprema de Canadá, Beverley McLachlin, reconoció que ese país intentó cometer "genocidio cultural" en contra de los pueblos aborígenes, destaca hoy el diario The Globe and Mail.

La alta funcionaria dijo que esa es la peor mancha en el expediente de derechos humanos de la nación, precisa el rotativo.

Aunque las prácticas de las autoridades no son contempladas por el texto de la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, aprobada en 1948, sí el genocidio puede ser considerado como una acción que causa daño mental grave a un grupo de personas.

Según la publicación el ex primer ministro liberal Paul Martin utilizó el calificativo hace dos años al describir los malos tratos en las llamadas escuelas residenciales para niños nativos cuando testificó ante la Comisión de la Verdad y Reconciliación creada por el gobierno conservador.

El diario menciona una larga lista de acciones gubernamentales encaminadas a lograr la "asimilación" de la población aborigen que dieron lugar al genocidio cultural de estos.

McLachlin indicó que leyes nacionales ilegalizaban, por ejemplo, las tradiciones religiosas y sociales del grupo, como el potlatch y la danza del sol, y en las escuelas residenciales, en los que los niños fueron separados de sus padres, se les prohibió hablar su lengua materna, fueron obligados a prácticas religiosas cristianas y, a veces fueron sometidos a abusos sexuales.

McLachlin encabezó un fallo unánime de la Corte en junio pasado sobre este problema que afectó a los aborígenes canadienses y que observadores legales calificaron como la decisión más importante sobre los derechos aborígenes en la historia canadiense.

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Canadá: Comisión revela un “genocidio cultural” contra los indígenas

Publicado el 6/03/15 


NOTICIAS MONTREAL – Canadá cometió un “genocidio cultural” durante años al mantener una red de escuelas con régimen de internado. Esa es la conclusión de un contundente reporte que se presentó este martes como parte de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Por más de seis años esta comisión investigó, entrevistó y analizó uno de los capítulos más oscuros de la historia deCanadá y por el que todavía paga las consecuencias frente a las comunidades indígenas del país.

El juez Murray Sinclair explicó los detalles del sumario de este reporte que fue presentado durante una rueda de prensa en Ottawa. El informe final, que cuenta con miles de páginas, será publicado a finales de año.

La investigación reveló todos los abusos que se cometieron en estas escuelas que operaron por un siglo entero, entre 1870 y 1970.

Más de 150.000 niños fueron alejados de sus familias para ser internados en estas instituciones, donde fueron blanco de abusos, desde agresiones físicas, sexuales y culturales, castigándolos por usar su idioma y desvinculándolos de todo su bagaje cultural con la finalidad de asimilarlos a la sociedad mayoritaria.

“La negligencia infantil estaba institucionalizada y la falta de supervisión creó situaciones que convertían a los estudiantes en la presa de agresores sexuales y físicos”, señala el reporte.

Al menos 3.200 muertes están documentadas, sin embargo, la comisión estima que la cifra real podría ser mayor de6.000, en base a las investigaciones. Muchos de los niños murieron por el maltrato que recibieron en estas escuelas, otros por el descuido al momento de ser tratados.

Pero muchos también se quitaron la vida ante la situación que vivían dentro de estos establecimientos. De igual forma, se registraron casos de niños que murieron abandonados luego de que escaparan de estos lugares.

“El Gobierno canadiense mantuvo esta política de genocidio cultural porque buscaba desvincularse de sus obligaciones legales y financieras con los pueblos indígenas y poder así controlar sus tierras y recursos”, señala también el contundente reporte.

Esta comisión fue aprobada en el año 2008 luego de un acuerdo entre las Primeras Naciones y el Gobierno Federal. Hasta ahora Ottawa ha pagado alrededor de $4.000 millones en compensaciones por daños ante esta situación. De igual forma, el primer ministro Stephen Harper pidió disculpas de forma oficial, señalando que este capítulo de la historia ha sido uno de los más tristes para Canadá.
Menos palabras, más acciones

La comisión considera las disculpas honestas, pero también anuncia que las “palabras no son suficientes”, por lo que piden acciones.

El informe presenta un total de 94 recomendaciones que piden al Gobierno Federal aplicar en su totalidad. Las conclusiones fueron reunidas en varias categorías, que incluyen salud, beneficios para los niños y educación.

Entre las recomendaciones destacan:

-Exigen mantener a las familias indígenas juntas y tener una idea clara de cuántos niños indígenas terminan bajo el cuidado de los gobiernos provinciales.
-Piden que se proteja la cultura en todo tipo de organismo en el que puedan terminar los niños, garantizarles poder hablar su idioma y mantener sus costumbres.
-El reporte pide crear una política clara que permita cerrar la brecha en cuanto a educación y empleo que existe entre las comunidades indígenas y el resto de los canadienses.
-Piden la creación de una Ley de Lenguas Indígenas, para proteger la cultura de los distintos grupos que se mantienen a lo largo del país.
-También piden diversificar la educación para que existan títulos universitarios en lenguas indígenas.
-Piden revocar la sección 43 del Código Criminal de Canadá, que permitía a los profesores o personas a cargo de un niño indígena utilizar la fuerza como forma de corrección.
-Piden también que se establezca una investigación nacional sobre los miles de casos de mujeres indígenas asesinadas y desaparecidas.
-Piden también al Vaticano y al papa Francisco ofrecer una disculpa formal por el rol de la Iglesia Católica a cargo de los internados en los que ocurrieron abusos.
-Piden también cambiar el juramento de ciudadanía para que incluya una obligación de proteger los derechos de las comunidades indígenas.
-De igual forma, exigen mejores políticas y programas para mejorar la educación y salud de los miles de jóvenes de origen indígena.

Aquí pueden ver el documento presentado hoy (Inglés): http://www.trc.ca/websites/trcinstitution/File/2015/Findings/Exec_Summary_2015_05_31_web_o.pdf
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INFORME ÍNTEGRO DE LA COMISIÓN DE LA VERDAD
El genocidio de los indígenas de Canadá



Pensionado indígena de Fort Resolution en los Territorios del Noroeste. © Bibliothèque et Archives Canada

El pasado martes 2 de junio, después de seis años de trabajo y tras haber escuchado a unas 7.000 víctimas,Murray Sinclair, primer juez indígena y presidente de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá, presentó su informe sobre uno de los capítulos más oscuros y turbios de la historia de este país: Los pensionados para niños indígenas, de los cuales, el último cerró sus puertas en 1996. El informe de la Comisión califica lo sucedido como un genocidio cultural (  http://www.trc.ca/websites/trcinstitution/index.php?p=26  ).

En 1876, Canadá adoptó la Ley sobre los Indios, en la que se estipulaba que todos los niños indígenas quedarían bajo tutela del Estado. En 1883, el primer ministro de Canadá, John A. Macdonald afirmaba que “los niños indígenas deberían ser retirados lo máximo posible de la influencia de sus padres y la única forma de lograrlo era de enviarlos a escuelas industriales donde podrán adquirir las costumbres y prácticas de los blancos”.

Entre finales del siglo XIX y del siglo XX, más de 150.000 niños indígenas fueron arrancados de sus familias y enviados a pensionados, en su gran mayoría dirigidos por comunidades religiosas.


Pensionado indígena © Archivos SRC

Unos 3.200 niños murieron, la gran mayoría antes de 1940, debido a todo tipo de enfermedades, entre ellas la tuberculosis. Las condiciones sanitarias eran tan pobres que el índice de mortalidad en los pensionados era cinco veces más elevado que en el resto de la población.

Según informa Radio Canadá Internacional, el gobierno en esa época había confesado que bajo el pretexto de educar a los niños, esta política tenía sobre todo como primer objetivo deasimilarlos y erradicar su cultura. La Comisión estima que esta política de asimilación tuvo consecuencias nefastas para el conjunto de las naciones indígenas y destruyó poco a poco su capacidad de prosperar en el seno de la sociedad canadiense.

Abusos físicos, psicológicos y sexuales, entre otros, la lista de maltratos y perjuicios ocasionados a estos niños está minuciosamente detallada y compilada en las páginas del informe final de la Comisión, que contiene más de dos millones de palabras que relatan situaciones muy difíciles contadas por las víctimas de estos actos.

El informe de la Comisión contiene 94 recomendaciones para restablecer la relación entre las naciones indígenas y el resto de la sociedad canadiense. La esperanza es de dotarse de los medios para reiniciar relaciones respetuosas que permitan poner fin al racismo y la exclusión de los que han sufrido y sufren todavía los y las indígenas de este país.

La Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá reconoce que algunas de sus recomendaciones no son nuevas y hace eco a otras que habían sido presentadas por la Comisión Real sobre los Pueblos Autóctonos en 1996. Mientras que el gobierno federal había ignorado las recomendaciones de esa época, la Comisión ve en su informe “una segunda posibilidad de aprovechar la oportunidad perdida en aquella época”.

Informe de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá (En francés e inglés: http://www.trc.ca/websites/trcinstitution/index.php?p=26
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Canadá: Califican de genocidio cultural los pensionados para niños indígenas
8 de junho de 2015

Comisión llama al Papa Francisco a ofrecer una disculpa en tierra canadiense a los indígenas por el papel que tuvo la Iglesia Católica en las víctimas de las Residential Schools


Servindi, 8 de junio, 2015.- Luego de seis años de trabajo y haber escuchado alrededor de 7 mil víctimas la Comisión para la Verdad y Reconciliación de Canadá calificó de genocidio cultural los pensionados para niños indígenas cuya finalidad fue asimilarlos a las culturas inglesa y francesa en el marco de la religión Católica.

El informe se presentó el martes 2 de junio por Murray Sinclair, primer juez indígena y presidente de la Comisión que tuvo a su cargo investigar sobre uno de los capítulos más obscuros y turbios de la historia de Canadá.

El caso se inicia en 1876 cuando Canadá adoptó la Ley sobre los Indios, en la que se estipuló que todos los niños indígenas caerían bajo tutela del Estado.

Desde entonces y durante décadas Canadá separó a los niños indígenas de sus familias y los internó en escuelas llamadas Residential Schools para “civilizarlos” y educarlos como “canadienses” súbditos de la Corona, convertidos al Cristianismo.

En 1883, John A. Macdonald, primer ministro de Canadá, dijo que “los niños indígenas deberían ser retirados lo máximo posible de la influencia de sus padres y la única forma de lograrlo era de enviarlos a escuelas industriales donde podrán adquirir las costumbres y prácticas de los blancos”.

Entre finales del siglo XIX y del siglo XX, más de 150,000 niños indígenas fueron prácticamente arrancados a sus familias y enviados a pensionados, en su gran mayoría dirigidos por comunidades religiosas.

Unos 3,200 niños murieron, la gran mayoría antes de 1940, debido a todo tipo de enfermedades, entre estas la tuberculosis. Las condiciones sanitarias eran tan malas que el índice de mortalidad en los pensionados era cinco veces más elevado que en el resto de la población.

El gobierno en esa época había confesado que bajo el pretexto de educar a los niños, esta política tenía sobre todo como primer objetivo de asimilarlos y erradicar su cultura.

La Comisión estima que esta política de asimilación tuvo consecuencias nefastas para el conjunto de las naciones indígenas y destruyó poco a poco su capacidad de prosperar en el seno de la sociedad canadiense.

Abusos físicos, psicológicos y sexuales, entre otros, la lista de maltratos y perjuicios ocasionados a estos niños está minuciosamente detallada en el informe final de la Comisión.

El Primer Ministro Stephen Harper es el primer mandatario federal que públicamente, en nombre del país, pidió disculpas en 2008 a todos los indígenas por el maltrato de tantos años.

Asimismo, su gobierno creó un fondo de 1,900 millones de dólares para compensar – aunque sea de manera económica – a las víctimas de las Residential Schools y como parte del paquete de compensación se creó la Comisión para la Verdad y la Reconciliación.

Pero, a criterio de la Comisión, se tiene que hacer mucho más, porque los daños causados no se han reparado aún. En este sentido el informe contiene 94 recomendaciones para restablecer la relación entre las naciones indígenas y el resto de la sociedad canadiense.

La finalidad es mejorar el nivel de vida de la población indígena (reforma educativa y del sistema de asistencia social entre muchas) así como un llamado a educar al resto de la población canadiense acerca de la realidad indígena y la verdad acerca de las Residential Schools.

La esperanza es de dotarse de los medios para reiniciar relaciones respetuosas que permitan poner fin al racismo y la exclusión de los que han sufrido y sufren todavía los y las indígenas de este país.

Entre las recomendaciones se encuentra el llamado al Papa Francisco a ofrecer una disculpa en tierra canadiense a los indígenas por el papel que tuvo la Iglesia Católica en las víctimas de las Residential Schools.

La Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá reconoce que algunas de sus recomendaciones no son nuevas y hace eco a otras que habían sido presentadas por la Comisión Real sobre los Pueblos Autóctonos en 1996.

Mientras que el gobierno federal había ignorado las recomendaciones de esa época, la Comisión ve en su informe “una segunda posibilidad de aprovechar la oportunidad perdida en aquella época”.

- Usted puede acceder a toda la información oficial de la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá a partir del siguiente enlace ya sea en inglés o en francés:
http://www.trc.ca/websites/trcinstitution/index.php?p=26




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Marcha por los indígenas víctimas del proyecto de las escuelas residenciales

Por Paloma Martínez | amlat@rcinet.ca
Lunes 1 junio, 2015

Varios miles de personas salieron a las calles de la capital canadiense este domingo en apoyo a las víctimas de las escuelas residenciales a las fueron llevados por décadas los niños indígenas canadienses.

A dos días de la presentación del informe final de la Comisión Verdad y Reconciliación, los manifestantes quisieron destacar el fin de esta larga investigación que hizo la luz sobre lo vivido en esas instituciones.

Entre los participantes a la marcha se encontraba la ministra de la Justicia de Quebec, Stéphanie Vallée y la Primera Ministra de Ontario, Kathleen Wyne.

Wyne reconoció el pasado oscuro de la población de las primeras naciones canadienses, así como la “epidemia de mujeres desaparecidas y asesinadas.” que afecta a las poblaciones indígenas del país hoy en día.

”En Canadá estamos a menudo separados por la geografía y por nuestro pasado, pero estamos juntos hoy y reconocemos lo que sucedió” – Kathleen Wyne, Primera Ministra de Ontario

Por su parte, la ministra Stéphanie Vallée dijo que el gobierno de Quebec reconoce el impacto que las escuelas residenciales en la vida de las Primeras Naciones de Québec

El arzobispo de Ottawa, Terrence Prendergast dijo querer restablecer las relaciones entre la Iglesia y las Primeras Naciones.

En entrevista al diario L’Écho de la Tuque, el actual Gran jefe de la nación Atikamekw, Constant Awashish, dijo que de ahora en adelante los gobiernos no podrán esconderse para no mencionar los periodos sombríos de la historia canadiense.

“Los gobiernos realmente quisieron matar al indio en los niños, llevándolos a internados, obligándoles a cortarse el pelo y diciéndoles que no tenían derecho de hablar su lengua. Si lo hacían los golpeaban y los abusaban” dice el Gran Jefe. “Felizmente, hubo quienes a escondidas y desobedenciendo mantuvieron sus lenguas y tradiciones y creencias. Eso nos permite estar aquí para contarlo.”

En Sudbury, Ontario

El viernes pasado en Sudbury, ex pensionados de las escuelas residenciales y representantes de la Iglesia Unida de Canadá se reunieron también para poner fin a seis años de testimonios sobre las condiciones de vida en las escuelas residenciales.

Una de las asistentes a este evento, Ella Young, sedescribe a sí misma como una sobreviviente de la escuela residencial. Nacida en Wemindji en el norte de Quebec, se dijo satisfecha con la disculpa del gobierno de Harper en 2008, pero luego resultó difícil tener que recordar su infancia durante las audiencias de la comisión.

Recuerda haber sido arrancada de su familia a la edad de cinco años y haber sido enviada a un internado.

“Ahora estoy feliz de funcionar como una persona normal, después de que esas personas [los administradores de la escuela residencial] tomaron el control sobre nuestras vidas [de los residentes]. La parte más difícil fue contar todo esto en voz alta”, dijo.

El Secretario General de la Conferencia de Manitou de la Iglesia Unida de Canadá, Will Kunder aprovechó la ceremonia para reiterar las disculpas de su organización hacia los indígenas que pasaron por allí durante casi 30 años. Ahora espera que el informe de la Comisión influenciado las políticas del gobierno hacia la población aborigen.

“Espero que todos los canadienses apoyarán las recomendaciones del informe y sabrán presionar al gobierno federal para que las lleve a cabo (porque) incluso si éste informe es de importancia histórica, nada obliga al parlamento a aplicar las recomendaciones.” – Will Kunder, Iglesia Unida de Canadá
¿Genocidio cultural?

El jueves al poner fin a la Comisión de Verdad y Reconciliación, en un discurso a la dirección de la tolerancia del Centro Global para el pluralismo, la Juez Presidenta de la Corte Suprema de Canadá, Beverley McLachlin, afirmó que Canadá trató de cometer un “genocidio cultural” contra los pueblos indígenas con sus políticas de asimilación.

La juez McLachlin denunció el uso de las escuelas residenciales y recordó que en el momento se habló de asimilación, mientras que hoy, es claro que fueron actos que pueden ser considerados como un genocidio cultural. Beverley McLachlin cree que esta es la peor mancha en la historia de Canadá.

Recordemos que esta comisión fue creada como resultado de la Convención de 2007 relativa a las Escuelas Residenciales canadienses y su mandato consistió en recordar a los canadienses los 150 años de historia de las escuelas residenciales indígenas y de las vidas que resultaron afectadas por ese pasado.

Cerca de 150 000 niños canadienses de las Primeras Naciones, inuit y mestizos fueron extirpados de sus familias y obligados a vivir en las escuelas del gobierno, la útima de las cuales fue cerrada a finales de 1990.

En 2007, Ottawa presentó una disculpa oficial y estableció la Comisión de la Verdad y Reconciliación para “establecer las consecuencias de esta tragedia y luego tratar de llegar a una solución justa y duradera “.

La comisión visitó más de 300 comunidades y reunió testimonios de más de 7.000 sobrevivientes , entre junio de 2010 y marzo de 2014.

http://www.rcinet.ca/es/2015/06/01/marcha-por-los-indigenas-victimas-del-proyecto-de-las-escuelas-residenciales/
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VIDEO: 50 000 niños asesinados en Canadá (Inglés)
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INDÍGENAS- AMÉRICA DEL NORTE: Genocidio, sí señor

Por IPS

MONTREAL, 9 ago 2004 (IPS) - Cuando el ministro de Defensa de Bélgica afirmó este año que en América del Norte se cometió el mayor genocidio de la historia m
undial, en referencia a la matanza de millones de indígenas, la indignación se apoderó de muchos en la región.

Es que el asunto raramente se trata en público, aunque hace tiempo que el hecho fue aceptado por gran parte de la población norteamericana.

La afirmación, realizada el 8 de abril pasado, fue incluida en un informe de 16 páginas del gobierno belga, titulado ”Genocidios” y publicado en conmemoración del décimo aniversario del genocidio de Ruanda, en que murieron entre 500.000 y un millón de personas.

El ministro belga André Flahaut sostuvo que sólo en América del Norte fueron asesinados 15 millones de indígenas desde que Cristóbal Colón puso pie en este continente en 1492, y sugirió que el exterminio continúa hasta hoy. Otros 14 millones fueron masacrados en América del Sur, agregó.

Aunque la cantidad de víctimas no se puede saber con certeza, sí existen pruebas irrefutables de una campaña deliberada de exterminación, despojo y aculturación de los pueblos nativos, opuestas a distintas teorías negacionistas.

Tales teorías sostienen que las enfermedades que mataron a gran parte o la mayoría de los indígenas fueron un subproducto desafortunado del ”contacto” entre culturas, y que el sistema de escuelas residenciales tendente a borrar todo rastro de cultura indígena fue un intento equivocado de aculturación.

”Estamos haciendo numerosas investigaciones para nuestro centro cultural, y cada vez es más evidente que hubo un plan calculado para apropiarse de los recursos de Haida Gwaii”, nombre indígena de las islas Queen Charlotte, afirmó Andy Wilson, miembro del Comité de Repatriación de Haida.

El despojo aludido por Wilson ocurrió en pleno siglo XX. El archipiélago de las Haida, situado a 100 kilómetros de la costa de Canadá sobre el Pacífico y a veces denominado ”Galápagos canadiense”, tiene actualmente 4.000 habitantes, pero se estima que tuvo más de 10.000 antes de caer a 588 en 1915, tras el primer contacto con los europeos.

El Comité de Repatriación ha viajado a museos de Canadá y Estados Unidos en los últimos ocho años, recolectando los restos de 400 ancestros haida que murieron de viruela y otras enfermedades introducidas por los europeos, en lo que Wilson llamó una ”guerra de gérmenes”.

”Por lo que leímos en las bitácoras de capitanes y otros (europeos) que viajaba en los barcos, archivadas en los museos, ellos sabían exactamente lo que hacían para obtener acceso a Haida Gwaii”, declaró Wilson en una entrevista.

Muchos otros activistas y académicos han reiterado ese argumento en relación con otras matanzas de norteamericanos nativos.

Las escuelas residenciales o internados son otra arma contra los pueblos ancestrales y su cultura en Canadá y Estados Unidos.

”Ya en noviembre de 1907, la prensa canadiense reconocía que la tasa de mortalidad dentro de los internados para indígenas superaba 50 por ciento”, dice el informe ”Oculto en la historia: El holocausto canadiense”, de un grupo indígena llamado Comisión de la Verdad sobre el Genocidio en Canadá.

”Sin embargo, esa masacre ha sido borrada de la conciencia y el registro público de Canadá en las últimas décadas… La historia oculta revela un sistema tendente a acabar con la mayoría de los nativos a través de las enfermedades, la reubicación o el asesinato”, dice el informe.

”Mientras, una minoría de colaboradores fueron entrenados para servir al sistema genocida”, agrega el documento.

En las últimas dos décadas, sobrevivientes de ese sistema educativo, que funcionó hasta la década de 1960, demandaron al gobierno canadiense y a las iglesias que administraban los internados. En 1998, Ottawa pidió disculpas por los abusos físicos y sexuales y la pérdida de cultura sufrida por niños indígenas en esas instituciones.

Hasta el 3 de este mes, más de 12.400 de unos 90.000 sobrevivientes del sistema habían iniciado acciones judiciales contra el gobierno federal, que llegó a un arreglo con 1.250 de ellos a un costo de 71 millones de dólares, de acuerdo con la Resolución Gubernamental sobre Escuelas Residenciales Indígenas.

En Estados Unidos, sobrevivientes de los internados y sus familiares están redactando una petición al Congreso legislativo en reclamo de compensación por los 100.000 niños nativos que los conquistadores europeos arrancaron de sus hogares en los siglos XVIII y XIX, con el objetivo de asimilarlos a la sociedad blanca.

Activistas unidos en el Proyecto de Curación para Víctimas de los Internados sostienen que Washington es responsable, en virtud del derecho internacional, por los efectos de ese sistema que perduran hasta hoy, como la pérdida de idiomas aborígenes y la violencia imperante en muchas comunidades nativas.

Una propuesta de disculpa del gobierno estadounidense a los indígenas está en discusión en el Congreso.

”Esta nación debe hacerse cargo de los acuerdos rotos y las malas políticas federales que les siguieron, como la exterminación, el desplazamiento forzado, la proscripción de religiones indígenas y la destrucción de sitios sagrados”, dice la disculpa propuesta.

Aunque Bélgica señaló a América del Norte como lugar del peor genocidio de la historia, también mencionó a otras regiones que masacraron a pueblos indígenas, por ejemplo el resto de América y algunas partes de Asia.

En 1992, los pueblos indígenas reunidos en la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro, redactaron una ”Carta de la Tierra de los Pueblos Indígenas” para promover cambios en la Convención de las Naciones Unidas contra el Genocidio, de modo que reconozca ”las numerosas formas de genocidio de pueblos indígenas”.

La definición internacional de genocidio ”obviamente abarca a los pueblos indígenas cuando son víctimas de algún tipo de exterminación”, dijo a IPS el nuevo relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la prevención del genocidio, Juan Méndez.

Por supuesto, ”el derecho internacional no reconoce el genocidio cultural o económico”, pero ”eso no significa cerrarse a nuevas interpretaciones de la Convención contra el Genocidio”, agregó.

Desde la Cumbre de la Tierra, la ONU comenzó a abrir sus puertas a representantes indígenas.

En diciembre de 1994, la Asamblea General decidió establecer el ”Día Internacional de los Pueblos Indígenas”, a celebrarse el 9 de agosto de cada año durante el Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo. Esa fecha recuerda el día en que se celebró la primera reunión del Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas de la Subcomisión de Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

El objetivo del Decenio Internacional es fortalecer la cooperación para la solución de los problemas que enfrentan las poblaciones indígenas en áreas tales como derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, educación y salud. El ente coordinador del Decenio es la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En abril del 2000, la Comisión de Derechos Humanos adoptó la resolución que establece el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, que fue apoyada por el Consejo Económico y Social en julio de ese mismo año. El mandato del Foro Permanente es examinar las cuestiones relativas al desarrollo económico y social, la cultura, el medio ambiente, la educación, la salud y los derechos humanos.
-  http://www.ipsnoticias.net/2004/08/indigenas-america-del-norte-genocidio-si-senor/
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Video: Crímenes contra la humanidad (entrevista en Inglés)
https://youtu.be/tgvFPVNOYNo

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Canadá divulgará un informe sobre el "genocidio cultural" contra indígenas
EFE

La Comisión de Verdad y Reconciliación de Canadá da a conocer este martes su informe final sobre el sistema de residencias escolares que internó de forma forzosa a niños indígenas, donde sufrieron violaciones, abusos físicos y psicológicos en lo que se llamó "genocidio cultural".

Durante los pasados seis años, la Comisión recogió el testimonio de más de 7.000 supervivientes del sistema de residencias escolares para documentar uno de los capítulos más oscuros en la historia del país y que se prolongó durante más de un siglo.

El informe, que dará a conocer mañana el presidente de la Comisión, Murray Sinclair, uno de los primeros jueces indígenas de Canadá, señala que al menos 6.000 niños aborígenes murieron en los internados, aunque la cifra puede ser mucho mayor porque las autoridades canadienses no mantuvieron registros adecuados.

La cifra, según extractos del documento ya divulgados, es superior a las estimaciones previas que establecían que menos de 4.000 niños murieron en los internados, principalmente por malnutrición y enfermedad, aunque en algunos casos las muertes fueron fruto de la violencia.

La Comisión también confirmará que, a mediados del siglo XX, los indígenas internados fueron utilizados en experimentos "científicos" en los que se les negó alimentos y cuidado médico.

La semana pasada, la presidenta del Tribunal Supremo de Canadá, la máxima institución judicial del país, dijo que las residencias escolares fueron un intento sistemático de Canadá de perpetrar un "genocidio cultural" contra los indígenas del país.

El sistema fue instaurado a finales del siglo XIX por el Estado canadiense como un forma de "cristianizar" a los indígenas.

Los niños, en muchos casos a partir de los cinco años de edad, eran alejados de forma forzosa de sus familias e internados en escuelas regidas por instituciones religiosas, para que olvidasen su lengua y cultura indígena.

Más de 150.000 indígenas canadienses fueron internados en las escuelas residenciales, la última de las cuales cerró en 1996.

Muchas comunidades indígenas del país señalan que la epidemia de alcoholismo, abuso sexual y violencia que padecen es una de las consecuencias más visibles de los abusos sufridos por miles de indígenas en las residencias escolares.

En 2008, el primer ministro canadiense, el conservador Stephen Harper, solicitó perdón en el Parlamento canadiense "a los antiguos estudiantes de las escuelas residenciales", y calificó su trato como "un triste capítulo en nuestra historia".

Pero desde entonces, los líderes indígenas canadienses han acusado a Harper de hacer todo lo posible para evitar que las víctimas de la residencias escolares reciban la compensación prometida por Canadá en 2002 y de ignorar sus actuales necesidades.

Por ejemplo, Harper se ha negado a formar una comisión que investigue las causas por las que más de 1.200 mujeres y niñas indígenas han muerto o desaparecido en el país en las últimas décadas.
http://agencias.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1882240

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Iglesias de Canadá culpable de matar a más de 50,000 niños nativos en escuelas residenciales

Publicado en 13 octubre 2011 por Ivonne Leites.

Las fosas de enterramientos en masa corresponden al genocidio de niños mohawk practicado en una escuela residencial de Mohawk operada por la Iglesia de Inglaterra y el Vaticano antes de su cierre en 1970.
Según el Rev. Kevin Annett, Secretario del Tribunal Internacional para Crímenes de la Iglesia y el Estado ( itccs.org| The International Tribunal into Crimes of Church and State  :  http://www.itccs.org/
  ), el Instituto Mohawk fue "creado por la Iglesia Anglicana de Inglaterra en 1832 para encarcelar y destruir a generaciones de niños Mohawk.
Esta primera escuela india residenciales en Canadá duró hasta 1970, y, al igual que en la mayoría de las escuelas residenciales, más de la mitad de los niños encarcelados que nunca regresó. Muchos de ellos están enterrados todos los alrededores de la escuela. "

El descubrimiento de las fosas comunes de los niños Mohawk, descubierto por el radar en el Instituto de Mohawk viene de la mano de pruebas grabadas en vídeo por el testigo William Coombes, que en octubre 1964 fue testigo de como Elizabeth Windsor, como Jefe de Estado de Canadá y Jefe de la Iglesia de Inglaterra, visitó una escuela aborigen en Kamloops, British Columbia, elegió 10 niños aborígenes jóvenes, les hizo besar sus pies, y al parecer los tomó de la escuela para hacer un picnic en un lago.

Los 10 niños indígenas nunca fueron vistos de nuevo.
El señor Coombes, que fue a declarar en el Tribunal Internacional para Crímenes de la Iglesia y los Estados Unidos (ITCCS.org) contra el genocidio infantil Elizabeth de Windsor, fue asesinado en febrero de 2011. Afortunadamente, el testimonio del señor Coombes "fue grabado antes de su muerte y está disponible para el Tribunal.

El Rev. Kevin Annett establece que los instrumentos de tortura, como un estante para torturar a los niños Mohawk en la tortura ritual se han encontrado en la ahora cerrada Instituto Mohawk.
Testigos presenciales de la comunidad Mohawk han declarado que vieron los sacerdotes en túnicas rojas torturar a los niños en actos de tortura ritual.
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Kevin Annett: Genocidio en Canadá por parte de Iglesia Católica

www.protegeatushijos.org 


Axel Cooley , directora de Prensa de la Fundación Protege a tus hijos, estuvo presente en la excavación de fosas en una de las escuelas residenciales , donde fueron abusados, torturados , miles de niños por parte del Clero católico

Los nativos Mohawks de Canadá en colaboración con ITCCS (Tribunal Internacional de Crímenes de la Iglesia y Estado) y su secretario Kevin Annett han iniciado un evento histórico de excavaciones en escuelas residenciales administradas por monjas y curas. 

Esta es la primera de muchas que van a excavar y con la evidencia forense que se ha obtenido pueden comprobar los muchos testimonios de asesinatos a niños por estos sacerdotes y monjas.
Los niños nativos atestan de la tortura, hambruna y abuso que experimentaron en estas escuelas religiosas, así tal como paso en Irlanda donde el gobierno confabulo con las iglesias para robarse muchos niños y meterlos en estas escuelas y hacerlos sufrir. Los niños eran usados para experimentos humanos y las condiciones de vivir no eran digna ni para un animal. Los religiosos solo les importaba el dinero que recibía de parte del gobierno por cada infante y mientras más reclutaban más dinero acumulaban.


Los niños eran forzados a labores por 10 a 12 horas al día. Los forzaban a hacer rosarios, o cultivar las tierras, resultando en explotación laboral a lo máximo ya que vendían la cosecha al pueblo y a los niños no les daban alimentos adecuados, tanto así que el porcentaje de mortalidad era más del 50% - los reportes gubernamentales lo comprueban.

Investigue sobre ésta esquema de crimen organizado por la iglesia católica, anglicana, protestante entre otras religiones de Canadá, visitando a la página:  http://www.protegeatushijos.or



Para información sobre el genocidio de nativos en Canadá puede visitar ahttp://www.hiddennolonger.com o http://www.hiddenfromhistory.org


Investigations of children’s graves continues; Kevin Annett adopted into Mohawk Nation, given name and protection; Excavations spark similar actions in other native nations
Posted on October 09, 2011 by itccs

Brantford, Ontario

Test dig in forest near Mohawk Institute residential school

Both pro- and anti-government groups in the Mohawk Nation united this past week to endorse the independent investigation into mass graves of children at the former Mohawk Institute Indian residential school. The inquiry was initiated last April by nine elders of the Wolf and Turtle clans.

Chief Bill Montour of the government-funded Mohawk Band Council said publicly at a council meeting on October 4,

“This dig is long overdue and it’s needed. I back this thing one hundred percent.”

Meanwhile, the Men’s Fire, a traditional group of warriors from all of the Six Nations, arrived at the excavation site the same day to provide security and protection for the inquiry members, especially for Kevin Annett of the ITCCS, who was asked by the Wolf and Turtle elders in writing to organize the inquiry into the missing children of the Brantford school.

As a sign of their support for Kevin Annett and the ITCCS, these elders formally adopted Kevin into the Turtle Clan of the Mohawk (Ongyahonway) Nation at a ceremony on October 6, and gave him the name Rawennatshani, which means “One who warns the people with a strong and wise voice”.

Ground Penetrating Radar (GPR) survey of Mohawk school grounds

The inquiry into the fate of many hundreds of missing children at the school continued this week, through Ground Penetrating Radar surveys that revealed that graves of children on school grounds were buried under tons of soil; and that suspected grave sites extend into the wooded perimeter of the former school, which was founded by the Crown and Church of England in 1832.

“We’re looking at a massive investigation into an enormous crime site, but at least it’s begun” commented Kevin Annett today.

“We hope to have a preliminary report issued before the new year once we have samples and other evidence analyzed forensically. We’ve already assembled an archaeological team to do a professional study of what’s being uncovered.”

Earlier this week, traditional Mohawk elders announced that they were imposing their own jurisdiction over the graves of residential school children, and declared that the government of Canada, its police and courts had no authority to intervene into their investigation.

Elsewhere in Canada, groups among the Maliseet, Anishnabe and Sovereign ©Skwxwú7mesh-Squamish™ indigenous nations announced this week their intent to launch their own digs and inquiries at suspected mass grave sites at former residential schools on their territories, independently of the government’s stage-managed “Truth and Reconciliation Commission.”

“The Mohawks have inspired all of us” said Jeremiah Jourdain of the Anishnabe nation in Winnipeg today.

“Now we have to spread this movement to bring the children home on our terms – and prosecute those who killed them.”

Nearly half of all Canadian Indian residential school students – more than 50,000 children – died or went missing between 1832 and 1996, when the last school closed.

A You Tube presentation of these events will be forthcoming this week. Images follow.

For updates on the Mohawk digs and more information, see www.itccs.org and contact Kevin Annett at hiddenfromhistory1@gmail.com . The Nine Elders can be contacted through Bill Squire at 519-757-3624.

Issued by ITCCS International Office, Brussels
9 October, 2011

Mohawk school survivor Geronimo Henry, left, speaks with Kevin Annett

Kevin Annett, left, welcomed by Mohawk elder Yvonne Hill in 2010

Ver También
Thursday 22 september 2011

- Canadá: Consejo de Ancianos de Tribus Indígenas piden a Iglesia Católica abandonar su territorio por violaciones, torturas y asesinatos a niños                                ( http://ateaysublevada.over-blog.es/article-canada-consejo-de-ancianos-de-tribus-indigenas-piden-a-iglesia-catolica-abandonar-su-territorio-por-84946292.html )



- El genocidio de los niños indígenas en Canadá
Publicado el 9 enero 2009
Canadá quiere deshacerse de la problemática indígena

Los niños fueron llamados cerdos y perros. Los maestros les pegaban si utilizan su propia lengua y les dijo que irían al infierno a menos que se convirtieron al cristianismo. Muchos padres nunca vieron a sus hijos e hijas de nuevo. Los sobrevivientes usaron a menudo drogas y alcohol para olvidarse del dolor.

A partir de finales del siglo 19 hasta la década de 1970, se estima que 150.000 niños nativos – de los Primeras Naciones, Inuit y Métis – fueron ingresado a la fuerza a escuelas financiado por el Estado y administrado por las iglesias Unidos, Anglicana y Católica.

La historia ha tomado un giro más siniestro con las denuncias sobre la muerte por tortura, experimentos médicos mortales, la esterilización forzada y los entierros secretas en fosas comunes.

En los patios de escuelas abandonados distribuidos en todo Canadá se encuentran los huesos de miles de niños indios que fueron robados a sus familias.

Fred Hiltz, primado de la Iglesia Anglicana de Canadá, se disculpo el año pasado en nombre de las autoridades religiosas. “Nosotros hemos fallado a ellos, a nosotros mismos y a Dios. Hemos fracasado a causa de nuestro racismo y por la creencia de que los blancos eran superiores a los aborígenes “, dijo. 


Deshacerse de la problemática indígena

Se hicieron miles de abusos en un régimen construido para aplastar las culturas nativas. 


Desde la década de 1870 hasta la década de 1970, unos 150.000 niños indígenas fueron apartados por la fuerza de sus padres y enviados a escuelas residenciales distantes. Las escuelas residenciales eran descrito como “genocidio”. Sobrevivientes dijeron que fueron abusados mental, física y sexualmente.

Hace décadas el objetivo era asimilar a los pobladores aborígenes y aplastar sus culturas.

“Nuestro objetivo es continuar hasta que no hay un solo indio en Canadá que no ha sido absorbido por nuestro sistema político.”


-http://ateaysublevada.over-blog.es/article-iglesias-de-canada-culpable-de-matar-a-mas-de-50-000-ni-os-nativos-en-escuelas-residenciales-86449302.html