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miércoles, 4 de marzo de 2015

Kolombia- Nadie puede suplantar los intereses de pueblos originarios


LOS INDÍGENAS TIENEN DERECHO A REPRESENTAR SUS PROPIOS INTERESES. NADIE PUEDE SUPLANTARLOS
Martes, 03 Marzo 2015 16:16

Todd Howland, representante de la ONU en Colombia del Alto Comisionado para los Derechos Humanos recoge en una columna lo que no han querido ni podido entender ni asumir los poderes, los actores armados y la gran mayoría de la sociedad colombiana: los pueblos indígenas no deben ser salvados, rescatados, ayudados, dirigidos, orientados ni sometidos a la justicia y mandatos de nadie. 

Ni el Estado colombiano ni las FARC pueden hablar por los pueblos indígenas ni someterlos a su poder. Ni terratenientes con un largo prontuario de crímenes y despojo, ni transnacionales que vienen con leyes y tratados de libre comercio bajo el brazo a despojar para sus megaproyectos, pueden usurpar ni ignorar los derechos de los pueblos indígenas. 

Lo hacen, lo han hecho, lo están haciendo ahora mismo cuando la articulación entre brutales fuerzas criminales del gobierno al servicio de la industria de la caña de azúcar y de las familias que para sembrarla se han robado las tierras más fértiles de Colombia, arremeten de manera violenta contra indígenas Nasa en el resguardo de Corinto quienes reclaman algunas de estas fincas que son su derecho. 

Como explica Howland, muy a pesar de la mentalidad racista, autoritaria, abusiva, intolerante, hay un amplio marco de legislación nacional e internacional frente a la que Colombia tiene obligaciones que debe reconocer la autoridad indígena porque, sencillamente, son tan autoridades como cualquiera en el Estado y, aún más, son las únicas autoridades en sus territorios y en los ámbitos de su derecho que van más allá de los territorios demarcados o reconocidos. 

No les hagan el favor de someterlos, asuman la obligación de respetarlos y de respetar su autoridad y sus territorios. Howland hace algunas recomendaciones que hoy le vendría bien recordar al Presidente Santos mientras habla y avanza en la paz con la insurgencia armada. No puede andar por el mundo promoviéndose como adalid de la paz mientras gobierna contra la ley, la Constitución y los acuerdos y tratados internacionales violentando y negando los derechos de los indígenas, empezando por su derecho al territorio y a la vida. 

Lo que explica Howland, debe conocerse en todas partes, por todo el mundo y asumirse de una vez por todas. Así Sí! Pueblos en Camino

La Constitución reconoce a las autoridades indígenas como autoridades del Estado en derecho y en la práctica



Todd Howland, representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, escribe un texto sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Las normas de derechos humanos siempre han sido consideradas, conceptualmente, como extrañas. El derecho internacional, por lo general, se limita a la regulación entre los Estados. Sin embargo, el derecho de los derechos humanos surgió del reconocimiento de que todas las personas tienen derechos.

Varios documentos históricos de derechos humanos, especialmente en las Américas, entre ellos la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (la Declaración de Bogotá de 1948), no se refieren sólo a las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos sino que se conciben también pensando en los titulares de derechos, que somos todas las personas.

El enfoque tradicional de los derechos humanos concibe sólo al Estado como portador de obligaciones. Sin embargo, conforme a una escuela moderna de pensamiento quienes tienen poder sobre otras personas tienen la obligación de respetar los derechos humanos y de reparar las violaciones en que incurran. El Estado, por supuesto, mantiene sus obligaciones de garantía en todo en territorio nacional y en relación con todas las personas.

Esta visión más moderna de los derechos humanos proporciona una base más coherente de cómo, por ejemplo, el Estado, inclusive las autoridades indígenas cuando ejercen gobierno propio, y actores no-estatales, como las empresas o grupos armados como las FARC y el ELN, en el ejercicio de control sobre los demás, tienen obligaciones en materia de derechos humanos. En algunas escuelas de pensamiento los derechos humanos han completado el círculo conceptualmente, pues algunos titulares de derechos también pueden ser portadores de obligaciones.

Un análisis desde la perspectiva de derechos humanos de los resultados de la asamblea del pueblo Nasa del domingo 9 de noviembre convocada para tomar decisiones frente a los de 7 miembros de las FARC involucrados en los hechos relativos al asesinato de dos guardias indígenas, Daniel Coicué y Manuel Antonio Tumiña, el 5 de noviembre, debería darse a la luz de lo que significa ser portador de obligaciones y titular de derechos.

Asimismo, dicho análisis debería darse a la luz de la comprensión plena y sin sesgos de la cosmovisión de este pueblo, inclusive de su concepto de justicia. Adicionalmente, debería darse revisando los desafíos (o más bien los vacíos) y avances en materia de fortalecimiento de la justicia propia desde que en el 1991 la Constitución reconoció el derecho de los pueblos indígenas de Colombia a “ejercer funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial, de conformidad con sus propias normas y procedimientos, siempre que no sean contrarios a la Constitución” (Artículo 246).

En esta columna ofreceré una serie de reflexiones basadas en el significado de lo que es ser portador de obligaciones y titular de derechos, enfocado en particular en los derechos de los pueblos indígenas.

Algunos de los comentarios públicos relacionados con el pueblo Nasa del Cauca, que hace dos semanas ejerció su derecho al territorio, a la autonomía y al uso de la jurisdicción indígena, revelan mucho sobre los sesgos de su justicia en relación con las FARC.

En SEMANA, hace dos años, escribí una columna titulada: “¿Pueden ustedes, por favor, pelear su guerra en otra parte?”. Me inspiré en una visita al Cauca, donde estaba claro que el pueblo indígena está cansado de algunas autoridades del Estado y de las FARC, que utilizan los territorios indígenas como escenario para desarrollar el conflicto armado.

Dos años después de dicha columna, la frustración ha crecido aún más. Durante años las FARC han supuesto erróneamente que pueden representar los intereses de los pueblos indígenas, tradicionalmente marginados. Sin embargo, la lucha de los pueblos indígenas por la integridad de su territorio y su mirada del conflicto es muy diferente a la de los actores armados.

Para el pueblo indígena, las FARC son violadoras de sus derechos cuando operan en territorio indígena. Las fuerzas armadas del Estado colombiano también lo son, en especial debido a que por años han creído erróneamente que los pueblos indígenas están en contra del ellos cuando en realidad sólo defienden su derecho al autogobierno. Pensar que el pueblo indígena ha tomado parte por uno de los actores del conflicto es tan facilista como equiparar la realidad a un partido de fútbol, en el que hay solo un equipo contra otro.

Tanto las FARC como algunas partes del Estado ven el conflicto armado de una manera que les impide entender la realidad de quienes no hacen parte de la insurgencia o de la contrainsurgencia.

Para el pueblo la Nasa del Cauca hacer valer sus derechos frente al Estado y a las FARC es una constante y una lucha diaria. El hecho de que el conflicto armado se encuentre en su patio trasero hace que sea aún más difícil de entender, para las miradas miopes, que los miembros del pueblo Nasa no toman partido, sino que lo que desea la mayoría de sus integrantes es que los actores armados combatan fuera de su territorio.

Los comentarios a favor de la jurisdicción indígena se deben leer como una expresión de apoyo a su derecho al autogobierno dentro de su territorio. El autogobierno es lo que tanto la Constitución de 1991 como el derecho internacional de los derechos humanos reconocen.

El autogobierno evidentemente no se limita a ejercer jurisdicción. 

El autogobierno y la autonomía significan mucho más, como por ejemplo:

a. Implementar seriamente el derecho a la consulta previa, como mecanismo de protección de otros derechos colectivos, no sólo ofreciendo 75,000 dólares a una comunidad indígena empobrecida a cambio de la perforación de pozos de petróleo en sus territorios, sí o sí.
b. Poner en práctica decisiones de la Corte Constitucional a favor de los pueblos indígenas, incluyendo los fallos contra la fuerza pública;

c. Tomar en serio situaciones en que el pueblo indígena considera que ha reintegrado a miembros de su comunidad que fueron recrutados siendo niños por las FARC, tomando en consideración que muchos de ellos ahora trabajan en favor de la integridad del territorio y la comunidad. Judicializar a estas personas demuestra la miopía de algunos frente a las realidades del conflicto armado;

d. Regular y crear protocolos con presupuestos aceptables para que los pueblos indígenas puedan asumir la salud, la educación y la justicia;

e. Aclarar cuestiones difíciles de jurisdicción y competencia;

En otras palabras: la Constitución de 1991 reconoce a las autoridades indígenas como autoridades del Estado en derecho y en la práctica. Lo que se requiere es un replanteamiento de la relación de la sociedad con los pueblos indígenas sobre la base del reconocimiento de sus derechos.

Esta relación debería basarse en el reconocimiento de la diferencia e igualdad ante la ley. Como el jefe de la nación Onandaga, Oren Lyons, dijo: “Aunque estemos en barcos diferentes compartimos el mismo río de la vida, usted en su barco y nosotros en nuestra canoa”.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha trabajado y seguirá trabajando por el verdadero reconocimiento del autogobierno indígena y continuará con esta labor para que varios pueblos puedan ejercer su poder de conformidad con estándares de derechos humanos. 

Trabajaremos por el fortalecimiento de todas las jurisdicciones, incluyendo la justicia indígena. Hay mucho por hacer:

a) La inclusión efectiva de la justicia indígena en la rama judicial. Esto facilitaría la capacitación y la coordinación entre ambos sistemas de justicia cuando sea necesario.

b) La creación de centros de rearmonización indígena, (rearmonización: es un tipo de justicia restaurativa y reparadora, aunque el concepto de rearmonización sea más amplio y tenga como enfoque la comunidad y el territorio y no simplemente los individuos). Si existieran centros de rearmonización esto evitaría probablemente la figura del “patio prestado”, figura a través de la cual personas sentenciadas a penas privativas de libertad por la justicia indígena son enviados a un centro de detención administrado por el INPEC. Como los pueblos indígenas ejercen funciones en pie de igualdad con los Estados, dichos pueblos deberán tener en cuenta que todas las entidades públicas y sus jurisdicciones (por ejemplo: indígenas, militares y ordinarias) deben actuar en conformidad con estándares internacionales de derechos humanos.

c) La valoración de otros paradigmas completamente válidos sobre el concepto de justicia (como un todo donde se involucra a una colectividad), donde se entiende al “delito” como una enfermedad que hay que remediar través de una acción sanadora. Contraria a sanciones, penas y castigos al individuo.

Los errores y las falencias, desde un punto de vista de derechos humanos, son comunes en el ejercicio de la actividad jurisdiccional y se pueden dar en todas las jurisdicciones. Los retos, como la lucha contra la impunidad, también corresponden a todas las jurisdicciones. Nuestro papel es continuar brindando luces y apoyando el fortalecimiento de la justicia, en el sentido más amplio, en el marco de los estándares internacionales de derechos humanos con el objetivo de que mejore la vida de todas las personas.

Finalmente, pienso que la polémica generada por el juicio a los miembros de las FARC debe contribuir a fortalecer, institucionalizar y mejorar el gobierno propio al interior de los pueblos indígenas.

por TODD HOWLAND*

Semana 24 de noviembre de 2014

http://www.semana.com/opinion/articulo/opinion-la-constitucion-de-1991-reconoce-las-autoridades-indigenas-como-autoridades-del-estado-en-derecho/410056-3

*Representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

lunes, 21 de octubre de 2013

Kolombia- Mientras continúe este modelo nos seguiremos levantando

Abya Yala/Kolombia- Mientras continúe este modelo nos seguiremos levantando. (21oct13-cric-AYI) El pasado 17 de octubre conocimos las declaraciones del ministro del Interior Aurelio Iragorri, las mismas que nos recuerdan por un lado la arrogancia, el desprecio y la indiferencia del gobierno contra el pueblo colombiano, y por otro lado, la ignorancia e incapacidad de comprender el sentido de nuestra movilización que va más allá de coyunturas y agendas que cambian de acuerdo a los interés de los intermediarios de turno. Caminar la palabra es el sentido de defender la vida que nunca, ni el ministro, ni el gobierno, ni ningún actor armado o político que use cualquier color o se camufle entre nuestra minga para buscar su beneficio propio; nunca podrán entender.

Primero que todo, las declaraciones del ministro son absurdas porque es obvio que el gobierno provoca las acciones de hecho. ¿Quién quiere dejar sus cultivos y sus parcelas para ir a arriesgar la vida a las carreteras? Nadie. Es el gobierno que lleva al pueblo a las vías de hecho cuando sus políticas están dedicadas a transformar la legislación a favor de la inversión corporativa extranjera. Ha sido devastador el grave daño que le ha causado a nuestra gente la aprobación de los TLC con EEUU y la UE, entre otros varios firmados (17), muchas graves afectaciones como la militarización de los territorios, el terror, la intimidación, el desarraigo, el hambre son las que nos han empujado a las vías de hecho.

Como lo hemos visto en las recientes movilizaciones como el paro cafetero y el paro agrario, el gobierno reprime brutalmente al pueblo. En las movilizaciones de este año no sólo ha dejado miles de heridos y más de una decena de muertos, hay centenares de judicializados, señalados como terroristas. Es decir, el proceder del gobierno no es atender las exigencias de la gente que han tenido que salir a las calles a protestar, es la represión hasta acorralamiento y el cansancio. Cuando se establecen mesas de diálogo y acuerdos, la medida del gobierno es mentir, dilatar los plazos para disimular el incumplimiento de los acuerdos, como está pasando ahora mismo con los diálogos que llevaban con los campesinos. Ante esta situación los agricultores anuncian la posibilidad de entrar nuevamente a paro agrario por el incumplimiento del gobierno.

Hoy conocimos una nueva amenaza que llega de “los rastrojos” contra la Minga, y llama mucho la atención que utiliza las mismas expresiones que el ministro Iragorri. Queda expuesta la irresponsablilidad del gobierno en cabeza del ministro de hacer dichos señalamientos que provocan semejantes acusaciones. Por eso se responsabiliza al gobierno de todo lo que pueda atentar contra nuestros comuneros que permanecen concentrados en los diferentes puntos en las vías.

Pero más grave aún es que en medio de la movilización popular, la gente no sólo se enfrenta a la arremetida de la fuerza pública, al riesgo de ser engañados en las mesas del gobierno, o a la infiltración de la insurgencia. Es positivo que el país se levante pero no es suficiente. Entre varios sectores que llegan a las calles, el movimiento estudiantil enfrenta graves divisiones. Pero esto no sólo pasa en el sector estudiantil, lastimosamente las agremiaciones, colectivos y organizaciones, entre otras figuras que en un principio fueron una fortaleza para las luchas populares hoy empiezan a caer presas de las ideologías y doctrinas de partidos de diferentes colores que sólo buscan legitimar sus aspiraciones al poder con las masas movilizadas. Otras se convierten en empresas burocráticas o entes autoritarios que repiten el modelo al que critican en discurso. El resultado de la corrupción que la ansia de poder permea en todas las esferas.

Ya hay muchos heridos tras la brutal agresión de la fuerza pública en los diferentes puntos de concentración de la minga, en el Cauca: en Llanito, La Agustina, La María, Mondomo; pero también en otros rincones del país donde también hay concentraciones que han sido atacadas como en La Delfina, donde la comunidad reunida en la vía fue engañada y agredida por la fuerza pública (al no respetar el acuerdo de no agresión después de dialogar con voceros de la movilización); también puntos igualmente álgidos que reportaron agresión como Huila, Risaralda y la Guajira. No queremos que el esfuerzo de la gente de dejar sus casas, sus tierras, sus cultivos, poniendo todo en riesgo en las carreteras, que este dolor colectivo sea manoseado y usado como un pago por negociaciones que beneficien a unos pocos. Enfrentamos un reto más complejo, ya no basta con el grande esfuerzo de levantarnos como pueblo, desde nuestros dolores. Debemos exigirnos la memoria viva de nuestra historia de lucha y la sabiduría para entender que la amenaza contra la vida y el territorio ya no sólo viene de afuera, que estamos ante el riesgo de que el sudor y la sangre de nuestro s comuneros sea utilizada como botín para favorecer a los que sólo rechazan el modelo en el discurso.

Hay que resaltar que la comunidad de base tiene claro que se moviliza para rechazar el modelo económico que gobierna el mundo, lo hace hoy y lo ha hecho siempre sin la necesidad de recitar de memoria agendas que cambian de acuerdo a las coyunturas y a intereses de poder. Saben que en el camino de la resistencia siempre estarán la defensa de la vida y del territorio como principios fundamentales, así como también saben que una agenda que no nombre el rechazo a los TLC, que hoy encarnan el modelo asesino, no es una agenda que represente a los pueblos. El rechazo a los TLC es definitivo para nuestros pueblos, nombrarlo hace legítima esa agenda porque de este depende que nuestra madre tierra se libere de verdad, como ya lo hemos dicho: la verdadera paz de los pueblos es la libertad de sus territorios.

Tejido de Comunicación – ACIN


Comunicación Indígena y Popular en Colombia declarados objetivo militar hacer cinco días

Objetivo Militar la libertad de prensa, el ejercicio de la comunicación propia de los Pueblos Indígenas, el ejercicio autónomo de comunicar el alcance y dinámica de los 17 fogones prendidos (puntos de encuentro de la Palabra en acción) de la Minga Social Indígena y Popular, desde el fogón, montañas, selvas, carreteras, trochas, bancos, sitios sagrados, ríos, malokas, tambos, teruarikas, Kankúruas, y senderos alambrados de este país. Y recién tejido con más de mil quinientos procesos comunicativos en la pasada II Cumbre Continental de Comunicación del Abya Yala, México del 8 al 16 de Octubre.

Hoy cuando asumimos la palabra, cuando tejemos mientras caminamos los territorios ancestrales de la mano con nuestras autoridades propias, y dado que los medios masivos comerciales en su mayoría desinforman, asumen “llamar al orden” el grupo autodenominado “Comando Urbano de los Rastrojos”, y en su autonomía terroristas consensan declararnos “Objetivos Militarles”; quienes para consumar su objetivo se quitan las corbatas y se camuflan con la ruana de los de pata pelá para “hacer limpieza social”. Objetivo militar es sinónimo de exterminio, y eso es lo que quieren quienes asumen “el orden” desde rastrojos limpios del poder.

La Minga Social Indígena y Popular, por la defensa de Vida, el Territorio, la Autonomía y la Soberanía, no solo de los territorios ancestrales de los pueblos originarios, sino de todo Colombiano y Colombiana que tiene pisoteada su dignidad, declara una vez más su preocupación e indignación por las manifestaciones terroristas del grupo autodenominado “Comando Urbano de los Rastrojos” que con panfleto oscuro, comunicado No. 17 – de la Zona Norte del Cauca del pasado 15 de Octubre, ha declarado objetivo militar a autoridades, dirigencias, aliados, comunicadores y todos los procesos de comunicación de los Pueblos Indígenas, que entre otras este año, al dinamizar uno de los 96 acuerdos del Plan de Desarrollo de este gobierno, recorren el país indígena en su apuesta de tejer entre todos “la política pública de comunicación de la Colombia Indígena”.

Estos hechos de intimidación y amenaza, es una muestra más del plan de muerte que se tiene contra los pueblos indígenas del país, que solo reclaman sus legítimos derechos, el respeto a la vida y la dignidad. Textualmente el panfleto dice entre otros que “para nadie es un secreto que sus demandas y movilizaciones no son más que exigencias de las FARC al gobierno colombiano, pues no teniendo otra alternativa en la Habana ponen en carne de cañón a los pobres indios, quienes a través de sus milicianos hacen inteligencia y aterrorizan a sus comunidades a salir masivamente en contra del desarrollo del país”. Estas amenazas coinciden con las acusaciones que desde el gobierno nacional en cabeza del Ministro de Defensa, se ha hechos para estigmatizar, criminalizar y reprimir por la vía militar las expresiones legítimas del movimiento social, indígena y popular.

Manifiesta además que “estamos mamados de las fechorías y acciones en contra del desarrollo del país. Exigimos el levantamiento de cualquier actividad de alteración de orden público o orden social como paros y manifestaciones en estas zonas del país: Cauca, Caldas, Risaralda, Huila, Guajira, Antioquia de lo contrario iniciamos la limpieza social”.

Finalmente el panfleto dice “Hacemos un llamado para que en menos de 24 horas, a partir de la fecha, regresen a sus sitios de origen, de lo contrario serán objetivo militar, autoridades indígenas del CRIC y sus agitadores (…). Asesores y demás directivos de la ONIC, ACIN, Medios de Comunicación del sur occidente e indígenas y populares; no más desinformación t terrorismo mediático y otros que con su discurso del socialismo del XXI están saboteando la dignidad gubernamental y la soberanía nacional”.

Ante esta situación de amenaza, estigmatización, represión y criminalización, las autoridades indígenas denunciamos estos hechos ante la opinión pública nacional e internacional, exigimos a las autoridades judiciales y de control, realizar las investigaciones pertinentes para identificar y judicializar a los responsables de las amenazas y represión contra la minga. De la misma manera solicitar a los organismos de defensa y protección de derechos humanos y el DIH, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Naciones Unidas, para que rodeen la Minga con el fin de velar por los derechos fundamentales de nuestras autoridades y líderes indígenas.

¡COMUNICADORES Y PROCESOS COMUNICATIVOS PROPIOS Y APROPIADOS SEGUIREMOS CON NUESTROS BASTONES “MICROFONOS” PRENDIDOS HASTA QUE SE APAGUE EL SOL!

Abya Yala/Kolombia- Transmisión en vivo y en directo desde la María, Piendamo, Cauca-Colombia

Desde el Consejo Regional Indígena del Cauca –CRIC- estamos invitamos a informarse, concientizarse y movilizarse a través de la transmisión en vivo y en directo desde el Territorio de Convivencia, Dialogo y Negociación La María, Piendamo, las diferentes miradas y realidades de las regiones del país en el proceso de la Minga, al igual de las discusiones de los cinco puntos de exigencias de la MINGA con el gobierno nacional.

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